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FITUR como termómetro de la estrategia turística dominicana.


Por Noel Alberto Suberví Báez
Para DDB/IB…
La Feria Internacional de Turismo (FITUR) se ha consolidado como un espacio clave para evaluar no solo la promoción de destinos, sino también la solidez de las políticas turísticas de los países participantes. En el caso de la República Dominicana, su presencia constante en este foro permite apreciar la coherencia entre planificación, discurso y resultados en uno de los sectores más relevantes de la economía nacional.
 
Uno de los principales indicadores del impacto de FITUR es el fortalecimiento de la conectividad aérea y la diversificación de los mercados emisores. La ampliación de rutas y frecuencias, en especial con Europa, responde en buena medida a negociaciones desarrolladas en este escenario. Desde una perspectiva económica, estos avances contribuyen a reducir la vulnerabilidad ante choques externos y a aportar mayor estabilidad a un sector clave para el empleo y la entrada de divisas.
 

Este desempeño se inscribe dentro de una política pública que ha otorgado al turismo un rol estratégico. Durante la gestión del presidente Luis Abinader, la estabilidad macroeconómica, el fortalecimiento institucional, la seguridad jurídica y la inversión en infraestructura han creado un entorno favorable para la atracción de capital y el desarrollo de nuevos proyectos. FITUR funciona, en ese sentido, como un espacio donde esa confianza se proyecta al ámbito internacional.
 
La feria ha servido también como plataforma para posicionar proyectos que reflejan una evolución del modelo turístico dominicano. Iniciativas como Miches, Cabo Rojo–Pedernales, en el suroeste, y Punta Bergantín apuntan a una mayor diversificación territorial y a un crecimiento más equilibrado, extendiendo los beneficios del turismo más allá de los polos tradicionales.
 
Finalmente, FITUR permite al país alinearse con tendencias globales como la sostenibilidad, la innovación y el turismo de experiencias. Su valor radica en funcionar como un termómetro de la estrategia turística nacional, cuyos resultados dependen ahora de la continuidad, la ejecución rigurosa y la capacidad de convertir el crecimiento del turismo en desarrollo social y económico sostenible.
 
Noel Alberto Suberví Báez

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